Desde hace varias generaciones, yo conservo el Anillo de la familia.
se trata de un anillo de cuero de gata, hecho por mi bisabuela materna con engarces de carne de zorra y huesos petrificados. Cada tanto hay que lubricarlo con aceites traídos de lugares recónditos para conservar su color y su textura.
Tengo un amigo, Diego, que tiene un amigo chino. Este chino es un muchacho que fue samurai y que ha perdido un ojo. Desde hace tiempo quiere probar el anillo.
El chino tuerto le dijo a Diego que quiere ponerse mi anillo de cuero solamente un ratito. Cada vez que ve mi anillo de cuero, quiere probarlo.
Alguna vez lo voy a dejar, porque sé que no puede robárselo: si se lo prueba, lo usamos juntos y yo voy con él, atada.
martes, 26 de diciembre de 2006
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